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Me
enamoré de sus piernas (X)

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Datos ténicos |

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| Título: |
Me enamoré
de sus piernas (X) |
| Autor: |
Gestialba.com |
| Productor: |
Gestialba.com |
| Gión: |
Gestialba.com
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| Protagonista principal: |
Evelin |
| Actores: |
Evelin,
Jorge, Lorena, Jennifer, Teresa |
| Musica: |
Gestialba.com |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico |
| Duración: |
005
minutos |
| Recomendada: |
Mayores de
18 años |
Relato
Durante dos horas estuve con la doctora Teresa que
después de escucharme pacientemente y tras hacerme cientos de preguntas
llego a la conclusión de que yo era un enfermo esquizofrénico con doble
personalidad. Me recetó un montón de potingues para tratar de curarme y
me regaló muchas palabras de ánimos. Al salir también me obsequió con
una bonita factura que pagué con la visa oro, y me dio hora para la
semana próxima, dijo que me haría una regresión para encontrar el fondo
de mis males. Teresa muy amablemente salió a despedirme:
-Sr. Jorge. Tómese todos los medicamentos que le he recetado. Conseguirá
una gran armonía con su yo interior y si tiene algún problema. ¡Por
favor llámeme!
-Hasta la próxima semana Doctora Teresa.
Sí, amiga de amigo, espera sentada para que yo vuelva por tú consulta.
Me vas a provocar una regresión cuando las naranjas sean melones. Las
recetas de los potingues que me ha recetado los tiraré en la primera
papelera que encuentre.
Ahora este detective llamado “privado” antes de ir a casa, se acercará
hasta la mansión donde vive Evelin y le pedirá explicaciones de que es
lo que ha pasado este fin de semana, no tardaré más de hora y media en
ir y volver.
Todo decidido llego hasta la verja de entrada al gran chalet, toco al
timbre y me contestan:
-¿Qué es lo que desea?
-Quiero ver a la Sra. Evelin.
-Señor, se equivoca, aquí no vive ninguna persona llamada Evelin.
-Entonces quiero ver a Lorena.
-Señor, le vuelvo a decir que se equivoca, Lorena no vive aquí. Esta es
la mansión de los García y García.
-Gracias. ¡Perdone las molestias!
Durante uno minutos me siento como transportado lo que me está sucediendo
es tan raro que no soy capaz de encontrar el hilo del cual tirar. En estos
momentos empiezo a creer de que en realidad tengo un trastorno de doble
personalidad. Pero por contrapartida estoy tranquilo y se que es una
trama. ¿Por qué tendría que saber yo esta dirección y reconocer la
casa? Mañana estaré a la 8:00 aparcado frente a la empresa Tornillos
Rodante, S.A. para poder fotografiar al personal que allí trabaja, en
estos momentos creo que es la clave de esta sinrazón.
De camino de vuelta a casa, por mi cabeza ha pasado todo lo sucedido desde
que conocí a Evelin en Frankfurt. Algo tuvo que pasar allí que se me
escapa. Supongo que investigando lo averiguaré. Mientras tanto no me
puedo concentrar en mi trabajo, por lo tanto cogeré mis vacaciones para
poder resolver este monumental enredo. Dejo el coche en el garaje aparcado
y subo a mi casa.
Cuando introduzco la llave en la cerradura he notado al girarla que se
atrancaba pero he abierto sin ningún problema. Abro la puerta y ya en la
entrada me doy cuenta de que han entrado y lo han puesto todo patas arriba
buscando algo ¿Qué? El piso ha quedado todo revuelto, no se por donde
empezar a valorar que es lo que se han llevado. Todo lo de valor parece
estar en su sitio. Tengo ganas de llamar a la doctora Teresa y preguntarle
en que rama de la esquizofrenia encaja lo que han hecho en mi piso. Llamaré
a la policía para que vean lo que ha pasado:
-Oiga es la policía municipal.
-En efecto, Dígame.
-Quiero denunciar un robo en mi casa lo han puesto todo patas arriba.
-Dígame la dirección. Lo antes posible le enviaré una patrulla.
Desde la llamada han pasado 2 horas ya he perdido la esperanza de que
alguien de la policía venga para hacer el atestado. Simplemente lo quiero
para la compañía de seguros que son otros que visten y calzan con los
mismos zapatos. A las 3:00 de la mañana suena el timbre:
-Somos los municipales venimos para ver el asunto el robo.
-Vale, suban que les espero en el rellano.
-Buenas noches.
-Buenas noches por decir algo. Pasen y vean el destrozo.
Joder, se han lucido esto no es obra de profesionales, creo que aquí han
destrozado por destrozar. Si buscaban dinero o joyas no tendrían que
haber organizado este destrozo:
-Sr. Jorge. ¿Le falta algo de valor?
-Nada, está todo, dinero y joyas están es su lugar.
-¿Tiene usted algún enemigo reciente?
-Sí, Hacienda no me deja en paz.
-Oiga Señor, que no estamos de broma.
-Yo tampoco señores. Hacienda me está haciendo una auditoria y no me
deja en paz.
-No creerá que esto es obra de hacienda.
-No, pero algo tengo que decir.
-Bueno señor, nosotros presentaremos este atestado y si la compañía de
seguros lo necesita lo tiene que pedir a la policía del municipio.
-Pero me dejarán una copia.
-No señor, buenas noches.
-Buenas noches.
Es la última vez que llamo a los servidores de la ley y el orden, cada
vez que hablo con ellos parece que soy yo el delincuente. Mañana a
primera hora llamaré a la compañía de seguros. Ahora haré un sitio en
la cama y dormiré un rato que me hace falta.
He descansado dos horas, este robo no va hacer que desista en mi empeño
de descubrir que es lo que quieren de mí. A las 8:00 en punto estoy ya de
vigilancia frente al aparcamiento de la empresa Tornillos Rodantes, S.A.,
son las 8:45 y la puerta del lateral se abre y empiezan a salir coches y
se aparcan matemáticamente igual que estaban el día anterior, no sale
ninguna persona de su interior. Son las 9:00 llamaré a mi empresa:
-Hola Mirian. Necesito que hagas un trabajo por mí. Me han robado en casa
y quiero que te encargues tú de todo lo necesario para cobrar del seguro
el destrozo que me han hecho, todo lo que necesites me lo pides.
-No se preocupe Sr. Jorge, yo me encargo de todo. ¿Le ha pasado algo a
usted?
-No, estoy bien. Yo no estaba en casa ¡Gracias por su interés!
-Mirian una pregunta. ¿Tú te acuerdas de Evelin?
-Claro Sr. Jorge. Me acuerdo y además estuve en su despacho cuando usted
se desmayó.
-Gracias Mirian, eres de un gran alivio. Sentir lo que has dicho me da la
vida. Hasta las 11:00 que pasaré con los papeles del seguro. Gracias por
encargarte de todo.
Mirian es la persona clave, es la única que sabe que lo que estoy
diciendo es real, que no me lo estoy inventando. Antes de ir a casa por
los documentos que necesito entraré para ver si puedo hablar con Evelin o
en su caso con Jennifer su secretaria.
-Señorita, buenos días, Necesito hablar urgentemente con la Srta.
Evelin.
-Lo siento, pero la Srta., Evelin está de viaje. Se ha marchado hoy y no
volverá hasta al lunes.
-Entonces quiero ver a la Srta. Jennifer.
-No se si podrá recibirle. Srta. Jennifer, aquí está el Sr. Jorge que
quiere hablar con usted.
-Ahora mismo le atenderá.
Me siento en la sala de espera y cojo una revista para ojear mientras
llega Jennifer paso lentamente las páginas como si estuviera leyendo,
cuando en realidad lo que estoy haciendo es observar. Acaban de entrar dos
guardias de vigilancia uniformados, son las primeras personas que veo
andar por estos pasillos desde que conozco la empresa. Tienen una figura
muy esbelta, diría que son chicas cuando se acercan sus cuerpos de
escultura me confirman que lo son.
-Dígame Sr. Jorge ¿Qué es lo que desea?
-Saber si se acuerda de lo que hicimos este fin de semana.
-Yo estuve descansando en la Costa Brava. Pero de usted, como comprenderá
no sé nada.
-Vale Srta. Jennifer, me ha sido de mucha ayuda. Por último ¿Le apetece
que echemos un polvo en la sala de reuniones?
-Sr. Jorge, es usted un grosero. Le pido amablemente que se vaya.
Fue una intentona para ver la reacción de Jennifer. Este montaje está
pensado de tal manera que nadie comete errores. He fotografiado a Jennifer
y a la recepcionista que se ha levantado para echarme a la calle. Compararé
sus fotos para ver las diferencias de sus cuerpos además de las caras.
Dejaré este tema aparcado y me dedicaré a resolver el tema del robo,
pasaré por casa y buscaré entre tanto desorden los documentos del
seguro. La eficiente Mirian resolverá todo el papeleo que a mí en estos
momentos se me hace cuesta arriba. Entro la llave en la cerradura abro la
puerta y mi sorpresa es mayúscula. Todo está en perfectas condiciones,
todo está puesto en su lugar, no hay nada roto. Llamaré a la doctora
Teresa espero que ella me ayude, no puedo más:
-Hola, soy Jorge, me pasa con la doctora Teresa.
-Sí, Sr. Jorge. ¿Cómo se encuentra? ¡Mal muy mal! Necesito ayuda.
-Dígame la dirección y le pasará a buscar una ambulancia y le ingresaré
en mi clínica, no se preocupe. ¡Todo se solucionará!
*-*-*
Sigue
Denominación de la RAE
de Género
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