Lesbisna descocada

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Datos ténicos

La foto de una mujer con vulva de niña, Amanda

Título: Lesbianas descocadas 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Alicia
Actores: Alicia, Adriana, Irina.
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico - Urofília
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Mi amiga Alicia tiene por costumbre ser muy descocada a la hora de exhibir sus atributos, lo mismo le da enseñar sus piernas, culo o pechos y eso de vez en cuando nos trae problemas cuando vamos a las fiestas o simplemente a un restaurante a comer. Es muy descarada ¡Pero es así! Les cuento:  

El fin de semana pasado nos desplazamos hasta la ciudad de Tarragona (España) para visitar sus monumentos y ruinas antiguas (no es de cultura de lo que quiero hablar), Al caer la tarde, como es natural fuimos a comer a un restaurante cuyo nombre obviaré ya que para nada es relevante. Entramos y el camarero jefe nos acompañó muy amablemente como es su obligación hasta la mesa de 2 cubiertos que estaba libre, quedaba justo al lado de una mesa de comensal individual ocupada por una atractiva mujer. Alicia mira a mis ojos y comenta:  

-¿Te gusta esa atractiva mujer? ¿Qué tal si nos la intentamos ligar?  

Estás loca le contesté ¡Le seguí el juego! Alicia sentada frente a esa atractiva y madura mujer no dudó ni un momento en probar si era receptiva a sus provocaciones. Como era verano, Alicia llevaba una falda muy fresca y corta, apenas cruzaba las piernas dejaba a la vista generosamente sus muslos, pero como era normal en mi joven amiga, no se conformaría con enseñarle las piernas. Hubo un momento en el que separó sus piernas para que nuestra presa le pudiera ver sus minúsculas braguitas hundidas en su vulva. La mujer a las provocaciones de Alicia respondió con una sonrisa. Yo me empezaba a incomodar por la actuación de mi desvergonzada amiga:  

-Alicia ¡Déjalo ya! Esa chica no es lesbiana como nosotras.  

Así lo hizo, desde ese instante nos dedicamos a comer sin hacerle el más mínimo caso. ¡Cual fue nuestra sorpresa! La atractiva mujer al levantarse se acercó y sin decir palabra nos dejó una tarjeta con su número de teléfono, y en su reverso escrito con bolígrafo ¡A mí también me gustáis! Terminamos los postres y salimos para seguir nuestra gira turística.  

El resto del día transcurrió divertido, pero de nuestras cabezas no se iba la imagen de la atractiva mujer. En ningún momento sacamos el tema, pero con nuestras miradas nos bastaba para saber que tanto ella como yo pensábamos en la misteriosa y atractiva chica. Digo misteriosa por lo silenciosa de su actuación. Le digo:  

-Alicia ¿Qué te parece si llamamos a Adriana?

-¡Vale! ¿La llamas tú, o la llamo yo?  

Conociendo como conozco a Alicia, fui yo quien llamó a Ariana al teléfono inscrito en la tarjeta. Tenía tantas expectativas con esa atractiva chica, que no quería de Alicia la espantara con su verborrea directa y a veces ¡Casi ofensiva! Por lo claramente que habla, no porque quiera ofender, sino porque es muy descocada. Marco el número del móvil:  

-¡Sí, dígame!

-Hola ¿Eres Adriana?

-Soy yo ¿Qué deseas?

-Te deseo a ti, soy una de la chicas a las que has dejado tu tarjeta en el restaurante ¿Nos podemos ver?

-Sí, estoy en el hotel... en la habitación 205 ¡Os espero!  

Nos montamos en el coche y raudas y veloces pusimos el GPS en marcha para que nos indicara la dirección a seguir y así poder encontrar lo antes posible el hotel que nos había indicado Adriana. No le dije nada a Alicia, pero mi vagina estaba más que excitada por la intriga de tan exuberante y atractiva mujer. Su cuerpo atlético me había enamorado. Si le decía lo que sentía a Alicia se podía sentir agraviada ¡Cuando no celosa! No es lo que yo quería, ya que Alicia es el amor de mi vida ¡Lo demás es aventura! Aventura que espero acabe en una velada excitante:  

-Mira Alicia, ese es el hotel de Adriana.  

Dejamos el coche en el aparcamiento del hotel, ya que tanto Alicia como yo intuíamos que la noche la pasaríamos con Adriana. Subimos hasta la habitación 205 y allí en umbral de la puerta de entrada nos esperaba ¡Qué mujer! Tenía un cuerpo atlético rozando la perfección, nos atendió vestida con un traje de seda de cuerpo entero que marcaba todas y cada una de las líneas de su cuerpo. Mis ojos se clavaron el la hendidura de la tela introducida en su vagina que denotaba una vulva hermosa y excitante:

 -Pasad ¡No seáis tímidas!

 Yo sí ¡Alicia para nada! De tímida tiene lo que yo de virgen. Ni corta ni perezosa se abalanzó sobre Adriana y le dio un soberano beso de tornillo en la boca, no tengo ninguna duda de que su lengua le llego hasta la campanilla hasta el punto de producirle una arcada ¡A mí me lo hace! Me encanta que me lo haga, pero a una desconocida no sé como le sentará tan profunda penetración:

 -¡Fantástico chica! ¿Cómo te llamas?

-Me llamo Alicia, y mi amiga Irina ¿Quieres que follemos?  

Como ya he dicho anteriormente Alicia es muy descocada y directa en sus manifestaciones. Pero nuestra nueva amiga no se amilanaba, el hecho de citarnos allí no tenía otro fin que el de comernos las unas a las otras el coño y pasarnos una noche de ensueño:  

-Sí Alicia ¡Quiero hacer el amor con vosotras! Pero antes bebamos y conozcámonos un poco ¡No tengas prisa! Hay tiempo para todo.  

Así lo hicimos, estuvimos charlando, bebiendo y bailando hasta altas horas de la madrugada, estábamos las tres un poco ¡Muy chispas!  Alicia como no podía ser de otra manera a esas altura de la velada ya estaba totalmente en pelota picada ¡Es tremenda! Pierde toda su sensualidad, pero por el contrario es muy divertida. Adriana al verla tan lanzada y supongo que ella también excitada se despojó del sensual traje que la cubría. Como ya intuía no llevaba ni sujetador ni bragas ¡Oh, cielos! Qué cuerpo, era todo músculo, conseguidos sin duda alguna tras muchas horas de gimnasio. Sus pechos eran perfectos ni grandes ni pequeños tersos y de forma redonda ¡Estaba deseando tocarlos! Pero no era a mí a quien quería, era a Alicia a la que en ese momento deseaba, más en concreto deseaba que la besara como sólo Alicia sabe hacerlo:  

-¡Bésame Alicia! Quiero que me hagas disfrutar hasta que me hagas vomitar.

 Adriana parecía que le gustaban las emociones fuertes ¿O simplemente estaba borracha? Lo cierto es que disfrutó de lo lindo con los besos de Alicia, en cada arcada que conseguía, Adriana liberaba de su estómago un poco del alcohol con sumido, fluido que tanto Alicia como ella volvían a engullir. Yo las observaba sentada en el sofá y aún vestida, pero sin duda excitada ¡Muy mojada! No se si de mis fluidos vaginales o de la gran cantidad de líquido ingerido, lo cierto es que me encontraba como si estuviera flotando. Empecé a masturbarme y cuando no llevaba más de cinco minutos sentí unas tremendas ganas de orinar y así lo hice en un vaso, lo llené hasta rebosar ¡Era tal el globo que llevaba! Que después de llenarlo me lo bebí casi de un trago sin ni siquiera pestañear. Aquella velada estaba tomando un rumbo que se salía de lo normal ¡Qué más da! Lo estábamos pasando de fábula:  

-Chicas ¿Queréis un traguito de mi orina?

 Fue decirlo, y se acercaron hasta el sofá y sin darme tiempo a nada, mes desnudaron completamente ¡Ya éramos tres! Con sus bocas llenas de vómitos me besaron, besos que yo les devolví:

 -Sí Irina, queremos beber de tu elixir en forma de orina.

 Sin perder tiempo, empecé con la tarea de excretar toda la orina que pudiera, sin esfuerzo alguno llené tres vaso que nos tomamos como si de un cubata se tratara, un poco calentito pero que sabía delicioso, todas bebimos orina de todas. Al principio bebimos de los vasos, pero al final bebíamos directamente de nuestros coños, tomar la orina directamente del orificio uretral era excitante ¡Qué noche!

 Tras la velada de orgía desenfrenada nos fuimos a dormir las tres juntas en la misma cama, todas oliendo a vómitos, orina y bebida. Quedamos rendidas y despertamos con una resaca monumental 8 horas después, el olor era nauseabundo pero excitante a la vez, nos duchamos y nos despedimos de Adriana. Nunca más hemos tenido otro encuentro ¡Tenemos su teléfono! No descartamos volver a disfrutar otra noche como aquella. 

*-*-*

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