|
Relato Ariana
es una chica ciega de nacimiento, nacida y criada en un pequeño pueblo de
la provincia de Almería, un pueblo como muchos otros de España, con sus
costumbres y con sus fiestas. Ariana desde pequeña ayuda a sus padres en
las tareas de la granja que estos poseen. Ahora a sus 18 años, aún lo
sigue haciendo ¡Tiene tiempo para todo! Trabaja y estudia como otros
muchos chicos del pueblo. Yo
la conozco desde que íbamos a parvulitos ¡Sí, a la escuela preescolar!
Esa etapa de nuestras vidas donde todo parece grande ¡Debido a que
nosotros somos pequeños! No crean, pronto me darán el premio Nóbel del
pensamiento profundo ¿Qué no existe? No tengo la menor duda de que
pronto existirá ¡Yo lo ganaré! ¡Vale, vale! Me dejo de guasa y paso a
contar la historia de Ariana, que al tiempo va ligada a la mía: -¡Clara me tienes que ayudar! -¿En
qué quieres que te ayude? Ariana
empezaba al igual que yo a tener deseos sexuales, Ariana hasta ahora no lo
había dicho ni demostrado, pero tenía la necesidad imperiosa de tener
relaciones con un chico al que reconoce por su voz, pero al que nunca ha
podido tocar. Me ha pedido que sea yo quien trate de seducirlo para
llevarlo a la cama ¡Ella no se atreve! Pretende que lo invite a mi casa y
que luego hagamos un juego a tres (ménage à
trois. Menage a trois) Es de entender que a Ariana le gusta
realizar el acto sexual entre tres personas ¿O será que le gusto yo? No,
no puede ser que les guste yo, somos amigas desde que éramos bebés ¡No
puede ser! Será el chico de la preciosa voz del que se ha enamorado. -¿Estoy enamorada de un chico... Me ayudarás? -No
tengas la menor duda, lo intentaré con todas mis armas ¿Pero y si le
gusto yo más que tú? El
que se enamore de mí, no es una idea descabellada, muchas veces ¡Pero
muchas veces! Las chicas que han intentado hacer de casamenteras buscándoles
un novio para sus amigas, han acabado ellas siendo las que se han casado
en ellos ¿Pasará en esta ocasión? Espero que el chico no sea tan
apetecible como para que mis huesos se pierdan por él ¡Todavía no me
pica lo suficiente! Lo sé, soy así ¡Soy ordinaria! Eso dicen los que me
conocen ¡No tengo remedio! -¡Te lo tiras, y tan amigas! ¿Estás de acuerdo Clara? -Sí,
Ariana ¡Dime que chico es, intentaré seducirlo lo mejor que sepa! Ariana
se acercó al grupo de chicos con el que ella se relaciona, cuando el
muchacho en cuestión habló, me indicó quien era dándome un empujón en
el hombro. -¿Ese, ese es el gurrumino? ¿Lo has visto, qué te parece? -Es
una bomba, está como para mojar pan ¡Qué guapo! ¡Es una preciosidad! Ariana
no lo sabía, o no parecía importarle lo más mínimo que yo sedujera al
chico que ella deseaba. No parecía entender que yo me podía enamorar de
él y arrebatárselo sin pudor alguno ¡No, ella sabía que yo era su
mejor amiga! Lo sabía con certeza y tenía toda la confianza depositada
en mí ¡No la defraudaré! -¿Tan guapo es? -Sí Ariana, es hermoso y tiene un cuerpo atlético ¡No sé si me hará algún caso! -¡Tú
puedes con todos, ánimos y adelante! La
confianza en mí que tenía Ariana, era poco menos que un halago, pero a mí
me empezaban a temblar las piernas ante tan especial ¡Macho! Hombre que
se lleva de calle a todas y cada una de las chicas del instituto ¿Qué
caso me hará a mí? -¡Vale, agradezco tu confianza! Márchate, déjame sola que desde ahora mismo empiezo mi plan de seducción ¡No lo dudes, el viernes por la noche lo tendrás rendido a tus pies! ¿Cómo se llama? -Leopoldo ¡Pero le llaman Leo! -¡Qué
nombre más original, ja, ja, ja...! Riéndome
del nombre de su amado me despedí de Ariana, el viernes si todo iba bien
nos veríamos en mi casa para entre las dos tirarnos al amigo Leopoldo.
Sin más dilación, pero con un leve hormigueo me acerqué justo a su lado
y le dije: -¡Hola Leopoldo! Soy Clara la amiga de Adriana ¿La conoces? -Sí, todos la conocen en la clase ¡Cómo no conocerla! Es inconfundible con su bastón blanco ¿Qué es lo que quieres? -No sé como decírtelo ¡Estoy nerviosa! -No tienes motivos ¡Yo no me como a las chicas! -Por ese camino van los tiros, tanto mi amiga como yo quisiéramos hacer un juego a tres bandas. -¿Un juego a tres bandas, eso qué es? -Me
refiero a lo que en sexo se entiende como ménage
à trois. A
pesar de tener una pinta sensacional de ligón, Leopoldo se puso
visiblemente nervioso y por unos instantes no me pudo contestar. Por lo
visto no le gustaba mucho la idea de follar con dos chicas a la vez.
Reacciona y contesta: -Lo siento Clara, pero no tengo nada claro hacer el amor con dos chicas al tiempo ¿No sé si sabría? -No te preocupes Leopoldo, aunque nosotras tampoco tenemos experiencia en la materia ¡Te sabremos excitar! Nosotras llevaremos las riendas. -¡No sé! ¿Dónde quedaríamos? -En mi casa, el viernes, estaremos los tres solos, mis padres salen de viaje y no vuelven hasta el lunes ¡Podremos follar relajadamente! ¿Aceptas? -¡Vale,
me has convencido! ¿A qué dirección debo ir? ¡Bravo
por mí! He convencido al chico más popular de la clase de Ariana para
que folle a discreción con nosotras ¡No le fallaremos! Le haremos
disfrutar como si de profesionales se tratara. Será la primera polla al
alcance de mis manos que tenga en mi vida ¡Qué experiencia! Llamaré
a Ariana para darle la buena noticia: -¡Hola Ariana! Todo hecho, hemos quedado para el viernes en mi casa a las 7 de la tarde ¡Compra varias cajas de condones! Le haremos palidecer del esfuerzo. -¡De verdad, tía! ¿Lo has convencido? ¡Eres genial! No te preocupes, de los preservativos me encargo yo ¿De que tamaño piensas que la tendrá? -Ni
idea, pero cómpralos de tamaño medio ¡Qué deliciosa! Las
dos reímos a carcajada limpia, cualquiera que nos escuchara pensaría que
estábamos locas ¡Eso es lo que éramos! Unas locas inconcientes con
muchas ganas de practicar el sexo con el chico más popular de la clase. El
viernes por la mañana ya estaba impaciente, mis padres se iban de viaje a
las 2 del medido día, los consejos fueron interminables ¡Sí mamá, sí
papa! No os preocupéis ¡No haré esto, no haré aquello! Los pobres no
hacen más que darme consejos ¡Yo los entiendo! Pero ellos deberían
recordar sus tiempos de adolescencia, debieran saber que por muchos
consejos que me den ¡Haré lo que se me antoje! Cuando somos jóvenes
somos así, cuanto más nos prohíben las cosas, más las hacemos ¿O no? Por
fin mis padres se marcharon y las siete de la tarde llegó, Ariana fue la
primera en hacer su aparició: -¡Hola Clara! ¿Cómo te encuentras? Yo estoy excitadísima, mi coño está chorreando de puro placer. -Yo
también Ariana ¡Mira que somos guarras y mal habladas! Nuestro
vocabulario dejaba mucho que desear. Mas si teníamos en cuenta que las
dos habíamos sido educadas hasta los 16 años en una escuela de monjas.
Las sacrificadas monjas siempre intentaron hacer de nosotras unas jóvenes
educadas y bien habladas ¡Cómo es obvio, nosotras ni puñetero caso! Nos
estamos convirtiendo en dos ovejas descarriadas del rebaño ¡No pueden
con nosotras, somos las mejores! -Guarras no ¡Ya sabes! Hablamos como se habla hoy en día en la calle No tenemos que ser diferentes a las demás personas ¿No crees? -Así
es Ariana ¡Vivan los chochos calientes! Hablando
y riendo iban pasando los minutos, y Leopoldo no llegaba ¿Qué le ha
podido pasar? Las dos nos temíamos lo peor ¡Íbamos a ser plantadas!
Confundida le dije: -Te prometo Ariana que me dijo que vendría para hacer el menage a trois con nosotras, lo mismo se ha rajado y no es tan hombre como nosotras deseamos. -Sí,
me temo que sí ¡Nos quedaremos compuestas y sin novio! ¿Qué hacemos
ahora Clara? Ya
eran las 8 y media de la tarde, más concretamente, era de noche, dadas
las fechas que corrían. Por delante teníamos un fin de semana para pasar
con un hombre que nos regalará su espectacular verga ¡Parecía no ser así!
Tendríamos que conformarnos con nuestros consoladores ¡Qué decepción!
Tres cajas de condones de 12 unidades había preparado mi amiga Clara y
otras dos yo ¡Seremos idiotas! Clara
como es natural no podía ver mi rostro ¡Yo si el de ella! Tenía el
rostro desencajado por la desilusión. Llevaba esperando este momento
durante tres días y ahora sólo tenía a su amiga del alma. De sus ojos
empezaron a brotar lágrimas de decepción y rabia. Me acerqué para
consolarla: -No
estés triste Ariana, nosotras solas pasaremos un buen fin de semana. Le
di un beso en la mejilla y ella me correspondió con otro en la boca ¡Quedé
atónita! Mi amiga estaba tan caliente que estaba dispuesta a todo con tal
de satisfacer sus deseos sexuales. No le importaba que hiciéramos un
menage a trois, o simplemente un dúo lésbico acompañado por nuestros
consoladores ¡Ya no sería un menage a trois, sería casi una orgía! -No estoy triste ¡Estoy cabreada, bésame en la boca! -¿Qué
dices loca? Eres una chica y sabes que a mí las chicas no me gustan ¡Pero
que más da, pelillos a la mar! No
tardamos en estar caldeadas ¡Excitadas! Nuestras lenguas invadían cada
uno de los rincones de nuestras bocas, nuestra saliva pasaba de un lado
para otro acariciando nuestro paladar. La sensación era nueva para mí y
supongo que para Clara no lo era menos ¡Era intrigante! -¿Seguimos con este juego de locura juvenil Clara? ¡A mí me está gustando! -¡También a mí Ariana! ¿No sientes cosquillas en el vientre? -No, yo las estoy sintiendo en mi húmedo coño ¿Quiero que me lo chupes? -No sea guarra, no te chuparé el chocho ni loca ¡Qué asco! -¡Por
favor, pero si me acabo de duchar! Estoy muy limpia, mojada pero limpia. Aunque
dije no, no me hice mucho de rogar, puse mi cabeza a la altura de su
excitada vagina y comencé con la repugnante tarea de chuparle el coño ¡Qué
digo repugnante! Era genial, sus jugos tenían un sabor algo parecido a
como sabe la sangre ¿Cómo lo sé? De pequeña he de confesar que
multitud de ocasiones cuando me hacía un pequeño corte la chupaba con
gran satisfacción. Les prometo que me tragué hasta la última gota de
ese líquido sabroso que mi amiga echaba por su vagina. Creo que en ese
momento si se hubiera orinado, no hubiera dudado en sorber ¡Me gusta su
olor! -Bájate
las bragas para que te pueda chupar cómodamente ¡Me da asco, pero lo haré
por ti! La noche no había hecho más que empezar, hicimos de todo lo que sabíamos hacer y disfrutamos como nunca lo habíamos hecho. Hasta ese momento no sabíamos que realmente éramos lesbianas, aunque ninguna de las dos descartamos tener relaciones con hombres en un futuro ¡Quizás con Leopoldo! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
|
Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
|