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Relato Tras
la llamada de Daniela no tardamos en levantarnos. Yo fui el primero en
hacerlo luego lo hizo Penélope. Por petición de ella, fui el primero en
entrar al cuarto de baño para hacer lo que en ellos se hace por las mañanas
a parte de ducharse y asearse. De regreso pasé por el dormitorio para
decirle a Penélope que ya había terminado y que el cuarto de baño
estaba listo para ella cuando quisiera. Como no estaba me dirigí al salón,
ya que sentía una música extraña para mí. Allí estaban Penélope y
Daniela. Estuve un momento observándolas sin molestarlas para ver que es
lo que hacían. Penélope enseñaba a realizar unos ejercicios gimnásticos
desconocido para mí. Yoga, Tai Chi ¡No sé lo que era! Fuera lo que
fuese, a Penélope le encantaba enseñarlo y a Daniela aprenderlo. La
bolsa que anoche traía Penélope daba mucho de sí, ropa para cambiarse,
consolador succionador, CD con música oriental ¿Qué más habrá en esa
bolsa? Era digna de ver, parecía una monitora de gimnasio dando una
clase, con la única diferencia de que ella iba completamente desnuda ¡Una
vista espectacular! -¡Hola buenos días! ¿Qué es lo que estáis haciendo? -Estamos haciendo una tabla de ejercicios de calentamiento en Tai Chi y luego realizaremos una de Yoga ¿Te apuntas? -¡No
criatura! Soy muy poco dado a realizar ejercicios ¡Además, me puedo
partir! Os movéis muy bien las dos. Yo me sentaré cómodamente en el sofá
y desayunaré mientras vosotras seguís con vuestros ejercicios ¡Ánimos
campeonas! Las
dos rieron y siguieron con los ejercicios. He de reconocer que los hacían
a la perfección. Daniela aunque en mi opinión era la alumna los hacía
tan bien como Penélope, parecía que no era la primera vez que realizaba
esos ejercicios ¡No lo creo! La una frente a la otra resultaban
verdaderamente excitantes, a pesar del rostro de Daniela, que por cierto
sonreía. Eso me hacía pensar en que Daniela está tan acostumbrada a
recibir palizas que se reponía mentalmente de un día para otro, no así
en su estado físico, las secuelas le durarán por lo menos tres semanas.
Penélope me dice: -Fíjate
ahora en la tabla de Yoga ¡Te gustará! La
joven Penélope que es muy vivaracha y con una energía inusitada en la
gran mayoría de los humanos, convence a Daniela para que se ponga más cómoda
para llevar a cabo la tabla de Yoga. Palabras textuales de Penélope,
realizaremos una tabla de Yoga erótico ¡Es de mi creación! De hecho hoy
es la primera vez que la pongo en práctica. Daniela estaba irreconocible,
estaba como yo la quería ver días atrás, accedió a ponerse más ligera
de ropa y se quedó en bragas y sujetador. Empezamos: -No
te pierdas detalle ¡Verás lo bien que lo hacemos! Quedé
como normalmente se dice ¡Boqui abierto! Situadas una frente a la otra
describiendo un ángulo de 45 grados y mirando hacia mí, dieron paso a su
primera figura que las dos sabían hacer a la perfección. Sentadas sobre
el frío suelo apoyadas sobre su trasero ambas, las dos pasaron sus
piernas por debajo de las axilas y a continuación pusieron las manos en
el suelo como punto de apoyo ¡No me lo podía creer! Que lo hiciera Penélope
¡Pase! Es joven y elástica ¡Pero Daniela! Ya no es ninguna niña debe
estar rondando los 45 años. -Fantástico
chicas ¡Estoy alucinado! Parecían
dos contorsionistas profesionales, realizaban unas figuras que hacían que
cada vez estuviera más y más excitado. El ver sus sexos tensos y
marcando todos y cada uno de los músculos les hacían estar
verdaderamente sensuales. Terminaron la tabla erótico gimnástica, se
besaron en la boca y se pusieron junto a mí a tomar el desayuno que
Daniela había preparado. Las dos reían ¡Me encantaba verlas así! -¿Te ha gustado? –Dijo como pudo Daniela- -Me
ha encantado y además me habéis puesto a cien. Penélope
parecía tener un cierto poder sobre Daniela, cualquier cosa que decía,
ella la cumplía de buen grado. Yo la deje hacer: -¡Tengo una idea! -¿Di Penélope, qué idea es esa? –Dijo Daniela- -Como
hoy es sábado, ahora cuando terminemos de desayunar los tres iremos al
dormitorio nos meteremos en la cama y dormiremos juntos como si fuéramos
padre, madre he hija ¿Qué os parece mi idea? Yo
por un momento no supe que contestar, sin querer o queriendo ¡Quién
sabe! Penélope me está entregando en bandeja de plata a Daniela. Ya que
ésta, contestó que le parecía una buena idea. Entonces yo contesté: -¡A
mí también me parece una idea genial! Aquella situación estaba tomando unos derroteros que empezaban a asustarme ¡Deseaba hacerlo! ¿Pero que ocurrirá si empieza el cariño, y el amor hace acto de presencia? Sería una situación muy peculiar. Espero que esto sea simplemente una aventura de fin de semana y que luego no nos volvamos a ver ¡Así lo deseo! -Vamos,
dice Penélope. Agarraros a mí como si bailáramos la conga. Ese
vamos, me hace pensar en la situación de Daniela y las preguntas me
invaden ¿Cuando volverá a su casa? ¿Será capaz de ir el lunes a
trabajar así? La cosa me da mala espina. No me preocuparé y diré
aquello ¡Lo que tenga que venir, vendrá! Penélope
debido a su juventud y temperamento da alegría al encuentro ¡Apreciada
juventud! Los tres, enganchados el uno detrás del otro como si de vagones
de un tren se tratara, llegamos al dormitorio y nos introdujimos en la
cama. Pretendíamos pasar el sábado durmiendo o simplemente descansando. -No
vamos a caber, estaremos a disgusto. Las
dos contorsionistas rieron a placer ¿Qué estaban maquinando? Habían
hecho tantas migas que parecían conocerse de toda la vida. Nada más caer
en la cama Penélope se situó encima de Daniela y comenzó a besarla con
mucho cariño y con cuidado de no hacer daño en sus labios doloridos.
Definitivamente con la visión de estas dos mujeres empezando a quererse,
no tuve más que unirme a la fiesta. Hicimos el amor durante más de 9
horas. Ahora tú, ahora yo. Ella y yo, ellas. Hicimos todas las
combinaciones posibles y repetimos una y otra vez practicando infinidad de
posturas. Nos terminamos los 12 preservativos que Penélope tenía,
quedamos tan agotados que estuvimos durmiendo totalmente relajados hasta
el domingo a las once de la mañana. ¡Bueno ellas! Yo
me levanté antes, me aseé y salí para comprar churros y chocolate
caliente para invitarlas a desayunar. De vuelta a casa me dirigí a la
habitación para despertarlas y estaban las dos en la posición de yoga ¡Sí,
aquella de las piernas por detrás de las axilas! A intervalos de 15
segundos la una chupaba la vagina de la otra ¡Eran incansables! -Chicas, cuando terminéis desayunamos. He traído churros y chocolate caliente. -Únete a nosotras ¡Mira cuantos jugos tenemos para ti! -¡Lo
siento chicas! Estoy cansado y tengo ganas de desayunar ¡Os espero en el
salón! Después de 15 minutos vinieron las dos completamente desnudas y con el pelo mojado ya que acababan de ducharse las dos juntas. Ávidas se sentaron a la mesa y tomaron los churros y el chocolate ya templado. Aquello que estaba ocurriendo empezaba a parecer una familia como Penélope dijo, Padre, madre e hija. Hija y madre bisexuales que practicaban el lesbianismo y el incesto ¡Qué cuadro! Ahora sólo faltaba la presencia de la vecina Sara para que acabara con la tranquilidad que siempre he tenido viviendo solo. -¿Chicas, os han gustado los churros? -Estaban muy ricos –Ambas contestaron- -No
tengo familia, desde que me conozco he vivido en una casa de acogida para
menores, me escapé a los 12 años y desde entonces he vivido como he
podido aquí y allá ¡Me gustaría que tú y Daniela fuerais mis padres y
amantes! Penélope con sentimiento nos besó en la boca a Daniela y a mí y de sus ojos brotaron las lágrimas y comenzó a llorar. -Yo tengo familia, pero es como si no la tuviera. Mis hijos se quedan impasibles cuando mi marido me pega. Son todos unos egoístas que van detrás del dinero de su padre. Esta misma tarde iré y recogeré mis papeles y pocas pertenencias que tengo. Estoy convencida que te haremos y nos harás muy felices.
*-*-* Denominación de la RAE de Género |
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