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Relato Sharon, una mujer moderna estaba enamorada de un falo, no crea que era un falo unido a un Homo sapiens, ¡no! Era un pedazo pene vibrador que le hacía suspirar todas y cada una de las noche que se acostaba junto a él. Ella lo mimaba, lo acariciaba y lo aseaba como si de su hijo se tratara, era su fiel amigo, nunca se enfadaban, ¡todo era felicidad, todo era placer! Pero como todo en esta vida, tarde o temprano se acaba. Un día de gran estrés, cuando más lo necesitaba, éste, la abandonó, no quiso volver a darle gusto con sus movimientos a gran frecuencia, ¿qué le sucedía? ¡Le faltarán pilas pensó ella! Asido por su parte trasera, ¡ala! Golpe contra la palma de la mano izquierda, ¡sí, Sharon es diestra! Otro golpe más, ¿qué le pasa, no funciona? Le cambia las pilas, pulsa el interruptor de vibración y su amor de nuevo le vuelve a dar placer, mucho goce, la velocidad es inusual, unos segundos de felicidad y tras ella silencio total. Su amor, había muerto, ¡se había quemado! Sharon estaba apenada, enfadada. Era tal la dependencia que tenía de su amado, que no pudo más que vestirse y salir poseída por la ansiedad. El corazón le palpitaba aceleradamente, creía que no llegaba, pensaban que le cerraban, ¡pero no, lo consiguió! Un nuevo modelo sustituyó a su querido amigo. Nada pasó, todo siguió igual, ¡de nuevo recibió satisfacción! Moraleja, si necesitas amor y el que te lo proporciona muere, ¡no te preocupes! Sustitúyelo, ¡hay muchos, y algunos mejores que otros! ¡No piense mal... me refiero a los aparatos! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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